miércoles, 3 de octubre de 2012

Gracia y Joni: la experiencia erótica del fin del mundo



Gracia y Joni se pasean por el lago todas las tardes de domingo. Sonríen pero no dicen una palabra. Se sostienen las manos tímidamente. Gracia cierra los ojos, provoca con su inocencia. Joni se dirige cauteloso a su teta izquierda. Firmes pechos jóvenes. Las conchas marinas se exaltan alrededor. El paisaje se estremece. Gracia no emitirá sonido hasta que la cámara se retire, pero sí permite que las energías se dispongan a lo largo de su verticalidad. Su verticalidad desciende lentamente hasta hacerse horizontal. Pronto las perpendiculares se penetran y se dejan penetrar. Desde una circunferencia distante se acercan con velocidad fuertes ondas invisibles, que colapsan en el centro y se devuelven a su procedencia doblemente rápido. La explosión se ha ido dejando una estela de naturaleza pura, que se apresura a seguirle el paso, acariciando su propio rastro mientras se aleja, dejando a dos seres inertes más vivos que nunca.


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