viernes, 5 de octubre de 2012

Oda al efecto tripa




Recuerdo cuando nos dejábamos caer sobre la montaña de hojas secas, cantaleábamos en el recorrido y estallábamos cuando, luego de impactar, la pila nos devolvía hacia arriba para volver a caer más suavemente. Recuerdo el instante en que viajábamos en contra de la gravedad tomados de la mano. En ese instante tus tripas se estremecen contra la pared abdominal generando una carcajada. En ese instante el íleon besa al yeyuno donde más le gusta y menos lo tocan, el colon se suspende en un nirvana de paz estomacal, la cavidad se vuelve una fiesta.

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