lunes, 14 de abril de 2014


Salgo para entrar de nuevo y rejuvenezco en la altura implacable del éxito, pero al ver las estrellas lloro, y cuando lloro, tiemblo. Cinco veces  repito mi nombre, hasta hacerlo perder relevancia, y con su fuga de sentido me voy yo como me conocía. Entro de nuevo y ahora soy todo y nada. Hablo con las plantas y tomo mate con las personas que viven a la vuelta de mi casa pero en la calle. Otros dirán que toman mate con Dios. Otros dirán que cantaron a las nubes y llovió. Y a los que de verdad les pasó, no dirán nada.