sábado, 22 de junio de 2013

Baby one more time


¿Viste cuando estás re-caliente? ¿Meta "Baby one more time"? No hay agua que apague el ardor de tus entrañas que ni en tus sueños te deja en paz. No hay movimiento ni contacto que parezca suficiente, hay vida adentro tuyo, sólo deseas que no se llegue a gestar.

Ese ardor, qué delicioso, qué sabroso, si me lo pudiera auto-saborear... Me lo saborean, lo saboreo, si tuviera pijas en los dedos sería un círculo de fuego, sería injusto para el cosmos, porque mi energía volvería a entrar y volvería a entrar.

Me convierto en tartamuda para no tener que hablar. Te digo una cosa, prefiero coger.

¿Qué hay con ser directo estos días que parece estar en boca de todos? ¿Qué hay con las ansias y con el creer saber lo que quiero? Saber lo que no quiero es un buen avance, no digo que haya que conformarse. Por suerte, en cuanto a calenturas, sé lo que quiero, y sé que encuentra las mil maneras de manifestarse.

Soy una con mi cuerpo, una con mi dedo, una con el espacio. Soy una con él, con ella y con aquel. (Porque los miro desde mi ventana y les tiro chifletes de guasquita de mujer ^_^)

Soy una que gime, que muere y renace, y se mueve y retuerce como que adentro mío hay un ser. O varios o todos o uno. O vos o un marciano o un enano. O ninguno.


Hay calores que matan, ojalá el que me toca nunca se acabe. Cuando llegue a la menopausia voy a tomar hormonas, mínimo, enfrento eso o matarme. O que me mate una calentura antes de menos-pausarme.

 

1 comentario:

  1. He aquí tu igual. Ni más ni menos, ni mejor ni peor. Equivalente.

    La competencia entre féminas es tan característicamente fálica que resulta deleznable. Evidencia la carencia de algo real y tangible, la desesperada búsqueda del ideal material.

    Competencia, envidia, exhibición, orgullo de portador.

    Reprensible en un hombre, decepcionante en una mujer. Y vemos a tantas sucumbir ante eso que no hay ni una digna de nuestra confianza.

    Rebajarse, glorificarse, someterse, ensalzarse. Dominar.

    Si eligiéramos empaparnos de esos deleites defectuosos, tan ajenos como propios, sería siempre en duplicidad. Dupla y complicidad.

    Compañerismo. Compensaciones. Ida y vuelta. Flujo y reflujo. Ardid entre mareas de una luna tenebrosa. Tenazas firmes y erectas. Lunaria tenaz. Esa luna que nunca vas a entender. Tu / Mi / Nuestro problema es querer entender. O entregás o no lo hacés. Ya sea en un afán de control y poder, o en la destrucción previa al renacer, hemos de verlos caer. Tocar el fondo del pozo ciego, embadurnarse de la mierda propia y ajena. Aquellos pocos que de pie sigan erguidos luego de haber comprendido, como pijas desbordantes a punto de entrar en erupción, serán los llamados a compartir el néctar enardecido de un palpitar unísono y puro.

    De la muerte nace la verdadera fuerza.

    La pasión nos guía y acompaña.



    Cuando comprendas y dejes de querer entender vas a pertenecer.
    A vos, a mí y a todas las madres muertas.

    ResponderEliminar