Salgo para entrar de nuevo y rejuvenezco en la altura
implacable del éxito, pero al ver las estrellas lloro, y cuando lloro, tiemblo.
Cinco veces repito mi nombre, hasta
hacerlo perder relevancia, y con su fuga de sentido me voy yo como me conocía.
Entro de nuevo y ahora soy todo y nada. Hablo con las plantas y tomo mate con
las personas que viven a la vuelta de mi casa pero en la calle. Otros dirán que
toman mate con Dios. Otros dirán que cantaron a las nubes y llovió. Y a los que
de verdad les pasó, no dirán nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario